Poder Judicial de la Nación


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Transcripción

1 ///nos Aires, 4 de septiembre de Y VISTOS: Para dictar sentencia en esta causa n /17 (registro interno n 5.396) de este Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional nº 3 de la Capital Federal, integrado por el suscripto, Dr. Gustavo Pablo Valle, juntamente con el Secretario Dr. Alejandro Almeida Leighton, seguida por el delito de robo a JAVIER ORLANDO ÁVILA, nacido el 26 de agosto de 1979 en esta ciudad, hijo de Mauricio Orlando Ávila y de Susana Salinas, con Documento Nacional de Identidad nº , soltero, sin ocupación actual, identificado en la Policía Federal Argentina con legajo serie R.H. n y en el Registro Nacional de Reincidencia con prontuario n , con domicilio en la calle San Luis 2510, 1º piso, departamento B, de esta ciudad de Buenos Aires y actualmente detenido en el Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Intervienen en el proceso el fiscal general subrogante Andrés Madrea y el defensor público oficial Gabriel Ignacio Anitúa. Y CONSIDERANDO: 1 ) Que, a fs. 129, se agregó el acta celebrada en función de lo previsto en el artículo 431 bis del Código Procesal Penal de la Nación, en la que el procesado, con la asistencia de su defensa, admitió la existencia del hecho que se le imputa y su participación en el mismo, según se describió en el requerimiento

2 de elevación a juicio, así como también prestó conformidad con la calificación legal y el quantum punitivo escogido. En virtud de ello, el fiscal general solicitó que se condene a Javier Orlando Ávila como autor penalmente responsable del delito de robo a la pena de siete meses de prisión y costas, manteniendo la declaración de reincidencia (arts. 5, 29, inc. 3º, 45, 50 y 164 del Código Penal). Asimismo, el Dr. Madrea solicitó el decomiso de la motocicleta y los casos secuestrados (art. 23 del Código Penal). Celebrada la audiencia de visu por el Tribunal, por considerar procedente el acuerdo mencionado, se llamó a autos para dictar sentencia, quedando la causa en condiciones de ser fallada (artículo 431 bis, inciso 3, del Código Procesal Penal de la Nación). 2 ) Que, de acuerdo con los términos del requerimiento de elevación a juicio fiscal obrante a fs. 104/106vta. y las constancias de la causa, valoradas de conformidad con las reglas de la sana crítica racional (arts. 241, 263 y 398, segundo párrafo, del Código Procesal Penal de la Nación), tengo por cierto que: El 1º de julio de 2017, aproximadamente a las 16, Javier Orlando Ávila, al mando de una motocicleta marca Honda, dominio 450-LMK, y otro hombre como acompañante -cuya identidad se desconoce-, se pusieron a la par del automóvil Chevrolet Onix, dominio AB139UN, conducido por Zulma Edith

3 Cayo Salinas, cuando se encontraba detenido en el semáforo de Guardia Vieja y Francisco Acuña de Figueroa de esta ciudad. En esa circunstancia, con un elemento contundente, su acompañante rompió el vidrio de la ventanilla delantera derecha y sustrajo una mochila marca Fila, que contenía una notebook marca COMPAQ, un teléfono celular marca Nokia, un juego de llaves y demás efectos personales. Inmediatamente, ante la orden de detenerse impartida por un policía que había advertido la maniobra, ambos dejaron la motocicleta en el lugar e iniciaron su fuga a pie. Ávila fue alcanzado y detenido por el policía en la calle Humahuaca a la altura del 3988, no así el otro individuo que logró llevarse las cosas. 3º) Que para llegar a la conclusión arriba expresada se valoran los elementos probatorios que a continuación se indican: a) El relato de Zulma Edith Cayo Salinas de fs. 13. Contó que ese día 1º de julio de 2017, a las 16 aproximadamente, se encontraba detenida -por la luz roja del semáforo- a bordo de su automóvil Chevrolet Onix, dominio AB139UN, sobre la calle Guardia Vieja y a pocos metros de su intersección con Francisco Acuña de Figueroa. Indicó que se le acercaron por el lado derecho dos hombres a bordo de una moto y uno de ellos, con un objeto contundente, violentó la ventanilla y tomó del asiento delantero derecho una mochila marca Fila, que contenía una notebook COMPAQ, de 14, un teléfono celular marca Nokia con línea 15-

4 de la empresa Movistar perteneciente a Angio Salud, donde presta servicios, un juego de llaves de su domicilio laboral y otros elementos personales. Agregó que un policía les dio la voz de alto, éstos dejaron ahí el motovehículo y se dieron a la fuga, perseguidos por aquél, sin poder observar en qué dirección se fueron por la celeridad del hecho y el nerviosismo de la situación. Durán a fs. 2. b) De manera coincidente declaró el agente Claudio En efecto, manifestó que se encontraba de facción en la intersección de las calles mencionadas cuando escuchó el estallido de un cristal y, al dirigir su vista hacia dónde provenía el ruido, observó sobre Guardia Vieja un automóvil Onix detenido y a su lado una moto Honda, modelo CG Titán, con un hombre conduciéndola y otro de pie, que intentaba sustraer un elemento a través de la ventanilla delantera derecha del mismo. Indicó que se interpuso a la moto y les dio la voz de alto, momento en que los dos hombres se dieron a la fuga dejándola tirada sobre la calle. Inició la persecución de quien conducía -Ávila- por Guardia Vieja hacia la avenida Medrano y después por Humahuaca hacia Salguero, logrando aprehenderlo sobre el nº 3988 de Humahuaca. Finalmente, dijo que con la presencia de dos testigos lo revisó sin encontrarle ningún elemento y lo identificó como Javier Ávila.

5 Hizo un croquis a fs. 6 que ilustra sobre el lugar del hecho y el derrotero seguido hasta lograr la aprehensión de Ávila. c) El acta de fs. 3 acredita la detención de Javier Orlando Ávila ese 1º de julio de 2017, a las 16:10, sobre la calle Humahuaca 3988 de esta ciudad. d) Por su parte, el inspector Raúl Acuña, a fs. 8/vta., explicó que ese día se dirigió hacia Guardia Vieja y Acuña de Figueroa, enterado por radio de lo que había sucedido, y al llegar se encontró con la motocicleta Honda, modelo CG Titán, dominio 450-LMK, dos cascos -uno con inscripción Zeus Helmet, de color negro, y el otro con la inscripción L52, también de color negro- y un automóvil Onix, dominio AB-139-UN, con el vidrio violentado. Asimismo, refirió que se hallaba Zulma Cayo, quien le contó lo sucedido, y, después, secuestró los vehículos y los cascos. e) Con el acta de fs. 9 se comprueba el secuestro tanto del motovehículo como del automóvil y de los dos cascos, en las circunstancias de lugar y tiempo señaladas. f) Se suma a lo dicho, y en sentido convergente, el informe de fs. 44vta., sobre el motovehículo y el automóvil con su vidrio de la ventanilla delantera derecha violentado, y las imágenes de fs. 51/53. g) En definitiva, se presenta un conjunto de pruebas de las cuales se deduce inequívocamente que Ávila fue quien llevó a cabo la conducta que se le reprocha.

6 A todo ello se suma el reconocimiento efectuado por el acusado al momento de suscribir el acuerdo de juicio abreviado, con la debida asistencia de su defensor. 4 ) Que el hecho que se tiene por acreditado es configurativo del delito de robo del que Javier Orlando Ávila es coautor (arts. 45 y 164 del Código Penal). La rotura del vidrio del automóvil que ocupaba Zulma Edith Cayo Salinas y el inmediato acto posterior de tomar de su interior la mochila de su propiedad cubren los requisitos del tipo penal referido. Es decir, hubo un ejercicio de fuerza en las cosas para lograr un apoderamiento de una cosa mueble totalmente ajena. Por lo demás, es evidente el carácter de ilegítimo de ese acto pues fue llevado a cabo contra la voluntad de la propietaria de las cosas. Su consumación no ofrece dudas ya que el compañero de Ávila logró llevarse los bienes, lo que es una clara manifestación de la posibilidad de disposición material de los mismos, tanto es así que no fueron recuperados. Por el modo en que se desplegó la acción, de modo conjunto y coordinado, aunque con distribución de funciones, se presenta aquí un supuesto de coautoría (art. 45 del Código Penal). Es aspecto subjetivo se advierte sin dificultad de la naturaleza de la maniobra; además, Ávila así lo admitió al rubricar el acuerdo de juicio abreviado. 5 ) Que no hay causales de justificación que permitan excluir la antijuridicidad de la acción típica antes descripta, la que

7 por otra parte es reprochable a Ávila por no darse ninguna de las hipótesis de exclusión de la culpabilidad. Cabe resaltar que el médico legista después de revisarlo volcó a fs. 42 que el acusado se encontraba vigil, orientado en tiempo, espacio y persona, con discurso coherente acorde a la edad y escolaridad alcanzada, sin manifestaciones de psiconeurotoxicidad aguda y con capacidad para comprender y dirigir sus acciones. 6 ) Que, en cuanto a la sanción a imponer a Javier Orlando Ávila, se acepta la medida de la pena pactada por las partes -siete meses de prisión- pues la misma se ubica dentro de los parámetros previstos para la figura penal seleccionada. A esos efectos se toma en consideración, habida cuenta las pautas mensurativas prescriptas por los artículos 40 y 41 del Código Penal, como atenuantes, que Ávila reconoció el hecho lo que demuestra su interés por colaborar con la administración de justicia. Como agravantes, la magnitud del perjuicio económico ocasionado. Como más relevante cabe citar la computadora y el teléfono. También la puesta a disposición para perpetrarlo de una motocicleta que en el plan original era un medio que lo facilitaría. Finalmente, los antecedentes penales por delitos contra la propiedad que registra, conforme se desprende del certificado actuarial de fs. 14/15 de su legajo personal, reveladores del persistente desinterés por aceptar las normas, además del

8 fracaso de las anteriores sanciones a los fines de su prevención especial. La sanción deberá ser de cumplimiento efectivo pues no es su primera condena. 7 ) Que la Fiscalía pidió que se mantuviera la declaración de reincidencia de Ávila, sin embargo no lo comparto. Es que si este delito no da lugar a una nueva declaración y tampoco corresponde unificar la pena anterior, y esto no se discute, no hay razón jurídica alguna para que reitere lo que otro Tribunal dispuso. 8º) Que resulta conveniente para el acusado, ya que se acortan los tiempos, que se practique ahora el cómputo de vencimiento de la pena, lo cual no implica limitar la posibilidad de impugnación ante un eventual error aritmético (art. 493 del C.P.P.N.). Ávila está privado de su libertad de modo ininterrumpido desde el primero de julio de dos mil diecisiete (cfr. fs. 3), por lo cual la sanción vencerá el treinta y uno de enero de dos mil dieciocho ( ). 9 ) Que en la medida en que esta resolución pone fin a la causa el imputado deberá pagar las costas procesales (arts. 29, inc. 3, del Código Penal y 530, 531 y 533 del Código Procesal Penal de la Nación). 10) Que también se solicitó el decomiso de la motocicleta y los casos secuestrados. Aquí discreparé nuevamente con las partes.

9 Por un lado, ese motovehículo, según el informe de fs. 95, no le pertenece a Ávila, por lo que el decomiso no lo alcanza. Es su titular quién tendría derecho a su restitución (art. 23 del Código Penal). Sin perjuicio de ello, al analizar la situación se advirtió que su propietario Esteban Martín Bachino fue llamado a indagatoria por la Juez Nacional en lo Criminal y Correccional a fs. 57 y, pese a que fue hallado como resultado del allanamiento ordenado (cfr. 67 y 68), ese acto no se concretó ni tampoco se dictó resolución alguna que lo desvinculara del proceso. Tampoco se tomó una decisión respecto del pedido que Bachino hizo a fs. 91 de que se le restituyera. Por lo tanto, una vez firme esta sentencia se devolverán las actuaciones al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional nº 36 para que la magistrada resuelva. La moto será puesta a su disposición. Por otro, los cascos no han servido para la comisión del delito, por lo que no tengo atribuciones para su decomiso, como tampoco lo tendría sobre las pertenencias personales de Ávila. De modo que habrá que determinarse cuál corresponde a Ávila para devolvérselo una vez que abone las costas (art. 523 del Código Procesal Penal de la Nación) y el restante se remitirá al juzgado que previno. En virtud de ello, y de conformidad con lo previsto en los artículos 399, 403, 431 bis, 531 y concordantes del Código

10 Procesal Penal de la Nación, RESUELVO: 1 ) CONDENAR a Javier Orlando ÁVILA, como coautor penalmente responsable del delito de robo, a cumplir la pena de SIETE MESES DE PRISIÓN y costas (arts. 29, inc. 3, 45 y 164 del Código Penal). 2 ) FIJAR como fecha de vencimiento de la pena impuesta a Javier Orlando Ávila el treinta y uno de enero de dos mil dieciocho ( ). Tómese razón, regístrese, notifíquese a las partes, dese curso a lo indicado en el Considerando 10), comuníquese, cúmplase y, oportunamente, archívese. Ante mí: En la fecha se libraron dos cédulas. Conste.

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