INDICADORES DE SOSTENIBILIDAD DE LA PEQUEÑA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA. DIMENSIONES SOCIAL Y PRODUCTIVA EN LA COMUNA DE RANQUIL, REGIÓN DEL BÍO-BÍO, CHILE 1


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1 I SEMINARIO INTERNACIONAL DE COOPERACIÓN Y DESARROLLO EN ESPACIOS RURALES IBEROAMERICANOS. SOSTENIBILIDAD E INDICADORES. ALMERIA, Octubre, 2007 INDICADORES DE SOSTENIBILIDAD DE LA PEQUEÑA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA. DIMENSIONES SOCIAL Y PRODUCTIVA EN LA COMUNA DE RANQUIL, REGIÓN DEL BÍO-BÍO, CHILE 1 Resumen M. Julia Fawaz Yissi En Chile en las últimas décadas se ha implementado un modelo de desarrollo que ha inducido transformaciones importantes en el ámbito rural. Diversos pogramas y políticas del estado se orientan a fortalecer la competitividad de los productores para enfrentar los desafíos de los nuevos escenarios. Los pequeños productores agropecuarios tienen mayores limitaciones para desarrollar estrategias productivas que les permitan responder a las exigencias de los nuevos mercados y, en definitiva, ven o sienten amenazada la actividad que históricamente han desarrollado. Los programas de desarrollo rural en Chile tradicionalmente no han incorporado la preocupación por los equilibrios que garanticen un desarrollo sostenible desde una perspectiva territorial. La construcción, seguimiento y evaluación de indicadores de sostenibilidad a nivel local pueden contribuir de manera importante a estos propósitos. Este trabajo se propone establecer bases para diseñar, con participación de los actores, la construcción de un sistema de indicadores a nivel local, a partir del análisis realizado en Ranquil, comuna del secano interior de la provincia de Ñuble, Región del Bío-Bío. Se pone énfasis en la dimensión productiva y social de la sostenibilidad, en un área agroecológica deficitaria y que experimenta el impacto modernizador de una nueva actividad que se instala en el territorio comunal. Con este propósito, se identifican las actividades productivas principales; el contexto geográfico, político-administrativo y económico y los hechos relevantes que han influido en la dinámica del desarrollo local, mediante el análisis de datos censales y otras estadísticas y entrevistas y encuestas a una muestra de pequeños productores. Palabras clave: desarrollo rural sostenible, estrategias productivas, modernización rural Introducción En las últimas décadas se ha implementado en Chile un modelo de desarrollo que ha inducido transformaciones importantes en todos los ámbitos de la vida del país. En el ámbito rural, ello ha significado un proceso de modernización y reestructuración social y una profundización de la inserción de las economías rurales en los mercados internacionales, lo que se expresa en importantes transformaciones productivas como también en cambios en la vida cotidiana, en los procesos culturales y en la estructuración de los territorios rurales. Frente a esta realidad, se han diseñado y llevado a la práctica una serie de políticas y programas de desarrollo rural, que en épocas pasadas estuvieron orientados a apoyar el mejoramiento 1 Este documento es producto del Proyecto de Investigación FONDECYT /05. La autora es académica del Dpto. de Ciencias Sociales, Facultad de Educación y Humanidades, de la Universidad del Bío-Bio, Chile.. 1

2 tecnológico de los procesos productivos, la productividad, la redistribución de la propiedad de la tierra, y que hoy apuntan principalmente a fortalecer la internacionalización del sector y a enfrentar los problemas de pobreza rural. Tradicionalmente, los programas de desarrollo rural no han incorporado la preocupación por los equilibrios que garanticen un desarrollo sostenible y territorialmente equilibrado; de hecho, la preocupación por el desarrollo sostenible en Chile ha estado más ligada a la dimensión ambiental y a los sectores urbanos En el contexto actual, de profundas transformaciones sociales y reestructuraciones productivas de los espacios rurales, aparece como muy relevante la preocupación por la sostenibilidad de formas de vida y de trabajo que se ven o se sienten hoy amenazadas por las transformaciones ligadas a los procesos de globalización y modernización general de la sociedad. Esto es aún más importante en zonas agroecológicas frágiles, carenciadas desde el punto de vista de sus recursos productivos, con alta concentración de pequeños productores agropecuarios, con indicadores sociodemográficos deficitarios en comparación con el resto de la provincia o del país y que, adicionalmente, se ven expuestas al fuerte impacto modernizador de nuevas actividades ligadas al gran capital. Plantearse el tema de la sostenibilidad de estas comunidades rurales, además de la reflexión y elaboración teórica pertinente, implica contar con instrumentos para evaluar los procesos y reestructuraciones que van ocurriendo en estos territorios. Con tal objeto, la construcción, seguimiento y evaluación de indicadores de sostenibilidad a nivel local contribuirán de manera importante a estos propósitos. Este trabajo se propone establecer bases y criterios para el diseño de un sistema de indicadores de sostenibilidad a nivel local, en un contexto de modernización en el que factores exógenos son determinantes. Concretamente, la propuesta, con especial énfasis en la dimensión social y productiva de la sostenibilidad, se centra en la comuna de Ranquil, ubicada en el secano interior de la provincia de Ñuble, Región del Bío-Bío, territorio dentro del cual se ubican otras comunas con características similares, a las que eventualmente se podrían hacer extensivas algunas conclusiones de este análisis. El ámbito geográfico es local, municipal y predominantemente rural. En efecto, Ranquil es una comuna con recursos productivos de bajo potencial, que ha experimentado significativas transformaciones recientes asociadas a la apertura comercial y a la expansión del gran capital, con una población rural y ocupada en la agricultura en disminución, con indicadores sociodemográficos más deficientes que el promedio del país y de la provincia y que presenta transformaciones en su estructura productiva. Hoy experimenta el impacto de un moderno complejo industrial/forestal, que incluye una planta de celulosa, un aserradero, una planta de remanufactura y una de tableros, orientada al aprovechamiento integral del bosque de la mayor empresa forestal del país. El trabajo que se aquí se presenta constituye una primera etapa, que deberá continuar para definir indicadores complejos de sosteniblidad con la participación de los actores locales. En el documento se realiza una reflexión inicial sobre la nueva realidad rural y las estrategias de reproducción de los pequeños productores agrícolas; en segundo término, se presentan las características agroecológicas y sociodemográficas, las actividades productivas principales del territorio considerado y los hitos o hechos relevantes que han influido en la dinámica del desarrollo local, para finalmente proponer algunos criterios para la definición de indicadores de sostenibilidad en el ámbito productivo y social, teniendo como marco los planteamientos teóricos vigentes sobre desarrollo sostenible y los indicadores nacionales y regionales que se han construido en el país. En el análisis se recurre tanto a información secundaria, 2

3 proporcionada por los últimos censos de población, censos agropecuarios y encuestas periódicas, como a datos recogidos por una encuesta propia, realizada a una muestra de pequeños productores de Ranquil y complementada con entrevistas semi-estructuradas a productores y autoridades municipales. El último censo agropecuario disponible data de 1997, en este momento se encuentra en etapa de digitalización el realizado en I.- Ruralidad, modernización y globalización. Algunas reflexiones. Los espacios rurales, producto de los procesos de globalización y modernización, han experimentado drásticas transformaciones en las últimas décadas. En este sentido, la vieja visión de lo rural, como lo agrícola, autárquico, tradicional y pasivo, con pautas socioeconómicas y valores propios, con una estructura social conformada a partir de la propiedad de la tierra y con un comportamiento residual, ya no corresponde a la que se observa hoy. En efecto, la ruralidad tradicional se ha vuelto más compleja y más heterogénea, observándose tendencias globales, pero al mismo tiempo fuertes especificidades locales, en la medida que las fuerzas modernizadoras globales se entretejen con condiciones productivas, socioculturales y experiencias históricas locales, dando como resultado configuraciones territoriales particulares. Ya en la década de 1970 en Chile se definen políticas agropecuarias orientadas a aprovechar las ventajas comparativas del país, potenciándose así el desarrollo del sector forestal y frutícola con el fin de permitir al mediano plazo la inserción de estos rubros en los mercados internacionales, las que se acompañaron de una legislación e instrumentos de apoyo a estas actividades. Otra de las medidas concretas fue la liberalización del mercado de la tierra con el objeto de promover la creación de empresas agrícolas modernas. Con el proceso de transición democrática iniciado partir de 1990, las políticas agrarias incorporan y potencian el apoyo a programas focalizados a la agricultura familiar campesina, que en las dos décadas anteriores habían sido principalmente asumidas por organismos no gubernamentales privados o de iglesia, con apoyo de organismos internacionales. Los propósitos explícitos de las nuevas políticas son generar condiciones para una agricultura rentable y competitiva, que a la vez sea sustentable ambiental, económica y socialmente, con capacidad de integrarse competitivamente a los mercados y asegurar un acceso equitativo de todos a los instrumentos de apoyo a la actividad silvoagropecuaria. Emerge así una agricultura moderna y capitalizada que coexiste con formas de producción menos competitiva y de carácter más tradicional. En el marco descrito, se constata que los pequeños productores desarrollan estrategias diferenciadas, existiendo segmentos de productores que han sido capaces de incorporarse a los circuitos de modernización, utilizando para ello una combinación de instrumentos del estado y del municipio; otros se mantienen como productores tradicionales o siguen migrando y asalarizándose, observándose también trayectorias laborales intermedias, que normalmente incluyen pluriactividad. En esta perspectiva, la sostenibilidad de segmentos importantes de pequeños productores tiene que ver con su capacidad para generar, con su actividad productiva, los ingresos necesarios para el sustento del grupo familiar; lo que necesariamente implica reestructuraciones productivas, nuevas trayectorias y estrategias laborales, un cierto nivel de capitalización y capacidad de gestión. Incluso la propia institucionalidad pública sectorial se ha referido a esta situación diferenciando entre pequeños productores de subsistencia (o tradicionales) y el pequeño productor empresarial, considerándose a éste último como el que es capaz de dar respuesta a los desafíos de las nuevas condiciones de mercado que enfrenta. (ODEPA, 2000 y 2005) 3

4 La ruralidad actual -nueva, compleja y diversa- no responde ya a las definiciones elaboradas en el pasado. A diferencia de lo tradicionalmente asociado a la sociedad rural, hoy se destacan como características de la nueva ruralidad su estrecha y creciente vinculación con los sectores urbanos; una disociación entre lo rural y lo agrícola, en la medida que se amplían las actividades rurales no agrícolas; una disminución de la población ocupada en la agricultura, aumentando el empleo rural no agrícola y la pluriactividad; la concentración de pobreza extrema; un nuevo perfil productivo en prácticamente todos los estratos de productores; una reacomodación de la institucionalidad ligada al desarrollo rural, en la que adquiere un rol destacado la institucionalidad regional y local; la consolidación de una agroindustria fuerte, generalmente ligada al comercio internacional y que es capaz de imponer y traspasar normas de calidad hacia la producción primaria. Junto con esto, se transforman los patrones culturales, evidenciándose expresiones culturales distintas a las que tradicionalmente se asociaban a los sectores rurales. Y se han alterado también los modos de vida cotidianos de los habitantes rurales, lo que se expresa tanto en la estructura social y familiar como a nivel de los códigos simbólicos de los sujetos, quienes construyen percepciones como sujetos sociales a partir de las actividades y prácticas que desarrollan en la vida cotidiana y del trabajo (Gómez, 2002; Pérez, 2001; Fawaz y Silva, 2005; Bendini, 2005; Fawaz, J. y Soto, P., 2007). La heterogeneidad se expresa también en el ritmo y profundidad de las transformaciones experimentadas en distintas comunidades rurales. Al respecto, se podrían diferenciar tres tipos de trayectorias de un medio rural en desarrollo. En primer término, se pueden configurar procesos de desarrollo basados en la dinámica generada por las propias necesidades de una localidad. En este caso, asumirían un rol importante las iniciativas endógenas: de los actores locales, de los municipios, de la institucionalidad que opera en el territorio, generándose un crecimiento paulatino, mediado por los ritmos propios de la localidad, la que absorberá estos cambios de acuerdo a sus propósitos y al valor que le otorga a esas innovaciones. Muy probablemente fue la dinámica local antes de la década de los sesenta en Chile, período en el cual se instalan las políticas hacia la agricultura como una preocupación central del estado. En segundo término, se pueden generar dinámicas de desarrollo inducidas por una intervención planeada exógenamente, orientada a apoyar las actividades económicas propias de la localidad. Los programas de desarrollo rural, las políticas y programas de apoyo a la agricultura, aunque a menudo definidos exógenamente, se acoplan a las estrategias locales ya sea por programas de difusión, por capacitación o por la participación de los actores locales en las instancias pertinentes. En este sentido, el proceso resultante no sólo surge de una imposición de arriba-hacia-abajo, sino que es socialmente construido y negociado, por cuanto las políticas pueden tener diferentes significados para distintos actores. Finalmente, las localidades rurales pueden experimentar trayectorias de desarrollo inducidas exógenamente, basadas en una nueva actividad y un grupo de interés externo que, por su alcance y poder, impacta significativamente en el área. Este tipo de intervención genera innovaciones y transformaciones cuyas dinámicas no van a la par con los ritmos de desarrollo local, lo que usualmente detona disonancias entre la innovación y la localidad. Estas disonancias deben ser negociadas con participación de institucionalidad externa a la localidad, en tanto están involucrados intereses y organizaciones del estado central, local, empresas privadas y organizaciones civiles, reguladas también por normativas de distinto nivel. Los actores locales despliegan distintas estrategias para enfrentar la intervención y puede significar incluso conflicto y resistencia frente a ella. 4

5 En la comuna de Ránquil se reconocen históricamente las tres trayectorias descritas, experimentando en la actualidad la tercera de ellas, con la instalación en el territorio comunal de un complejo agroforestal de transformación del bosque, que aparentemente estaría en contradicción con las actividades agrícolas tradicionales. Las nuevas condiciones territoriales parecen poner en evidencia la vulnerabilidad de las formas tradicionales de vida y trabajo en esta comuna, lo que se ha intentado aminorar a través de un programa de compensaciones para la pequeña producción rural, negociado con la gran empresa forestal. Los impactos medioambientales de esta nueva actividad están siendo periódicamente monitoreados por la institucionalidad pública pertinente; fijar parámetros productivos y sociales aparece hoy de la más alta importancia. II. Indicadores de desarrollo sostenible en Chile. Una propuesta de indicadores de sostenibilidad a nivel local necesariamente deberá tomar en consideración el marco que fijan las definiciones hechas a nivel nacional y regional en el país. La Comisión Nacional del Medio Ambiente del Gobierno de Chile (CONAMA), ha estado generando desde 1997 un sistema de indicadores de desarrollo sostenible para cada una de las regiones del país, considerando que es necesario contar con un conjunto de indicadores de desarrollo sustentable como contribución a la toma de decisiones en política ambiental. En este ámbito, se avanzó primero en la definición de Indicadores Regionales de Desarrollo Sostenible (IRDS), construidos en base a una metodología participativa que incorporó a la discusión a grupos locales y regionales. Los IRDS respondieron a la institucionalidad ambiental y a la ley de Bases del Medio Ambiente, la que considera el desarrollo sostenible como un proceso de mejoramiento sostenido y equitativo de la calidad de vida, fundado en la conservación y protección del medio ambiente, de manera de no comprometer las expectativas de las generaciones futuras; sin embargo, se ha considerado necesario además la incorporación de otras dimensiones para definir los indicadores nacionales, los que así reflejarán una mirada transversal e integradora del país, que incorpore tanto aquellos acordados en las regiones como los que produce la institucionalidad pública (CONAMA, Blanco 2001, Quiroga, 2001). 2 Los Indicadores Regionales de Desarrollo Sostenible se estructuraron en un tronco común para todas e indicadores específicos por región, acompañadas de estadísticas demográficas, físicas y climatológicas, y se asume que su perfeccionamiento debe surgir de un proceso participativo de las regiones. El tronco común constituye un subgrupo de los indicadores nacionales, que dispone de información histórica y sistemática desagregada regionalmente. Incluye indicadores como el producto interno bruto regional, producto regional de alto valor agregado, tratamiento de aguas servidas, disposición adecuada de residuos sólidos, desocupación regional, índice de desarrollo humano, pobreza e indigencia regional, presupuesto ambiental regional/pib regional, participación ciudadana en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Indicadores específicos de esta región del Bío-Bío son la diversificación de las exportaciones, control de riesgos naturales y antrópicos (incendios), formaciones vegetales altamente biodiversas y gestión sostenible de las pesquerías. Por otra parte, aparece importante considerar como marco ordenador la base de "Indicadores de Desarrollo Sostenible (BADESALC)", desarrollado en la División de Desarrollo Sostenible y 2 Inicialmente, como marco ordenador para el país, se constituyeron cuatro familias relacionadas de indicadores, inspiradas en un esquema que relaciona la biósfera y el subsistema social y económico humano: Soporte físico-ambiental de la economía humana, acceso y apropiación de satisfactores de necesidades humanas, sistemas de soporte vital y respuesta social e institucional. 5

6 Asentamientos Humanos de la CEPAL, según el sistema socio-ecológico, que incluye las esferas social, económica, institucional y ambiental, además de otras elaboraciones conceptuales y metodológicas similares (Gallopin, 2006; Tolón, 2006). Dentro de las perspectivas del desarrollo sostenible en la actualidad, y para recoger las especificidades locales, es imprescindible considerar la participación de los actores que tienen incidencia en las dinámicas locales. 3 III.- Ranquil: Bases sociales y productivas de sostenibilidad en el marco de la nueva ruralidad. La comuna de Ranquil se ubica en el sector denominado secano interior, en la vertiente oriental de la cordillera de la Costa de la provincia de Ñuble, al norte de la Región del Bío Bío. Es una comuna eminentemente rural, agrícola y forestal, con una extensión territorial de aproximadamente 300 km2, cuyo centro urbano, Ñipas, concentra el 25% de la población comunal. Por la condición rural de Ránquil, el suelo constituye su principal recurso natural. Sin embargo, de acuerdo a su geografía, se observan aptitudes distintas: una de uso forestal, que corresponde a cerros con altos grados de erosión, otra para cultivos como viña, frutales o ganadería, que corresponde a lomajes suaves con erosión leve a severa, y la última corresponde a suelos planos aptos para el cultivo de cereales y hortalizas. De acuerdo con la clasificación de suelos del territorio, el 90% del suelo comunal se encuentra en las dos primeras categorías. Su vegetación nativa ha sido sustituida en proporción importante por plantaciones forestales de pino radiata y eucaliptus, de modo que la vegetación de la comuna se distribuye en un 76,6% en plantaciones forestales y un 23,4% en vegetación nativa. Las fuentes de agua superficiales son escasas, siendo la principal el río Itata que se constituye en el límite natural de la comuna, existiendo una muy baja superficie bajo riego. En la comuna predominan las pequeñas propiedades, que alcanzan al 95% del total de las explotaciones de la comuna, las que ocupan el 50% de la superficie total, siendo una de las comunas con mayor porcentaje de productores agropecuarios pequeños. Pequeño Mediano Grande Otros Total (%) (%) (%) (%) Explotaciones 95,4 0,7 0,5 3,5 774 Superficie 50,9 9,3 39,4 0, (ha) Tabla 1. Ranquil. Número de explotaciones según tamaño y superficie ocupada (Censo agropecuario, 1997) Para este estudio, hemos seleccionado dos dimensiones específicas desde las cuales analizar la dinámica local de Ranquil: la dimensión social y la productiva. Dentro del marco elaborado 3 Es interesante hacer notar que se han elaborado algunas clasificaciones comunales tendientes a establecer factores de riesgo, vulnerabilidad o bien una caracterización socioeconómica de hogares, en base a la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) y a los Censos de Población, que si bien no constituyen propiamente indicadores de sostenibilidad, será necesario tomar en consideración en el trabajo futuro. Al respecto ver, Metodología de clasificación socioeconómica de los hogares chilenos, Miguel Guerrero H., Instituto Nacional de Estadísticas, INE, Santiago, Chile, 2003 y Diagnóstico sobre las condiciones estructurales de oportunidades en las comunas de la región del Bío-Bío, M. González y S. Depolo, Dcto. de Trabajo, Concepción, Chile, octubre, En ellas, Ranquil aparece como una comuna deficitaria, con bajo nivel socioeconómico y con factores de riesgo y vulnerabilidad. 6

7 en este documento para cada una de estas dimensiones, en las etapas futuras del trabajo en terreno, se definirán indicadores locales de mayor complejidad, considerando la información disponible o generable y la participación de los actores involucrados. 3.1 Dimensión social Las transformaciones ocurridas en las últimas décadas se han hecho sentir también en esta comuna, apreciándose transformaciones significativas producto de los nuevos escenarios nacionales e internacionales, aunque no con el dinamismo que se observa en otras zonas agroecológicas de la región o del país. Social, simbólica y geográficamente, a través de conflicto, negociación y acuerdos entre los distintos actores sociales, se va construyendo así un territorio que refleja la nueva realidad. Un primer elemento que destaca en la dimensión social es la dinámica de la población. Si bien se ha producido un acercamiento entre los sectores urbanos y rurales en varios aspectos, la comuna de Ránquil no es capaz de reterner a su población. En efecto la población comunal es de habitantes, un 12 % menos que hace una década atrás, producto de la emigración de población tanto urbana como rural, lo que ha significado un envejecimiento de la población. Dentro de una provincia que crece muy poco, Ránquil disminuye sostenidamente tanto su población urbana como rural. Del total de habitantes, 1337 viven en localidades urbanas y en rurales. Provincia Ranquil País Población total (Censo 2002) Tasa de crecimiento intercensal 4,5% -11,3 16% Población urbana 65,2% 23,5% 86,6% Población rural 35,0% 76,5% 13,4% Pobreza (Casen 2003) 29,0 28,9% 18,7% Indigencia (Casen 2003) 9,3% 11,3% 4,7% Analfabetismo 8,4% 9,6% 4,0% Tabla 2. Características sociodemográficas de la comuna de Ránquil. Un segundo elemento tiene relación con una realidad socioeconómica de alta pobreza e indigencia, por sobre el promedio de la provincia y del país, lo que está asociado a otros indicadores socioeconómicos, como nivel educacional, calificación de la mano de obra, conectividad, acceso a servicios básicos, equipamiento del hogar e indicadores biomédicos y de salud. 4 Hay que destacar, sin embargo, que la pobreza rural en el último quinquenio ha disminuido más que la urbana, aunque todavía hay rezagos en este aspecto. Ligado a lo anterior, surge en Ranquil un tercer elemento relevante en la dimensión social, que se refiere a la educación. Tanto el analfabetismo como el promedio de años de educación de la población de 5 años y más son deficientes comparados con la población urbana y con la provincia en su conjunto, presentando las mujeres consistentemente un mayor nivel 4 En el caso de Chile, y de la Región del Bío-Bío, características de salud como tasa de mortalidad o problemas de salud no discrimina entre distintas clases de comunas, aunque sí lo hace la realización de actividad física y la percepción de la salud. (González y Depolo, op. Cit.) 7

8 educacional que los hombres. Esto tiene muy probablemente un impacto en la calidad del empleo, puesto que el 70% de la población ocupada en el sector rural de la comuna tiene sólo educación básica, y generalmente no completa, situación más acentuada en el caso de lo hombres. (Censo de Población, 2002) Un cuarto componente, que tiene que ver con la calidad de vida de la población, es el acceso a servicios básicos y el equipamiento del hogar, el cual ha mejorado notablemente en las últimas décadas, aunque sin alcanzar los niveles de los sectores urbanos. Se reflejan aquí los nuevos patrones de consumo rural, apreciándose una expansión significativa en la última década, especialmente en lo que se refiere a electrodomésticos y telefonía, lo que ha sido posible debido a que la cobertura de la electrificación rural superaba ya el 90% en el año 2002, constituyendo el televisor a color, la lavadora, el refrigerador y el teléfono móvil los equipamientos más difundidos, manteniéndose no obstante un rezago en relación a los sectores urbanos y a la provincia en su conjunto. Año 2002 Tv. Color Minicomponente Lavadora Refrigerador Horno microondas Telefono móvil Teléfono red fija Computador Conexión a Internet Ranquil Urbano Rural 74,2% 59,5% 38,0 31,0 64,6 52,0 69,7 58,4 12,6 3,8 48,9 36,0 8,0 6,2 5,3 1,5 0,5 0,3 Provincia de Ñuble 72,2% 51 71, ,2 42,7 25,1 9,3 3,4 Total Hogares Tabla 3. Ranquil. Equipamiento del hogar. % respecto al total de hogares. Otro elemento importante de la dimensión social es la participación de los actores involucrados en los procesos que les atañen directamente. En general, la participación de los pequeños productores agrícolas de Ránquil es alta, especialmente en las organizaciones sociales y productivas (Tabla 4). Será necesario establecer si esta participación se reduce a una mera formalidad o asume la forma que se ha dado en llamar gobernanza, en el sentido que realmente se trata de un proceso de participación en las decisiones y en el control de la ejecución de las políticas y acciones acordadas. 8

9 Tabla 4 Por último, dentro de la dimensión social, será necesario relevar las transformaciones que ocurren en la vida cotidiana y en los patrones culturales. En este ámbito, nos parecen importantes dos indicadores: las reestructuraciones familiares y las representaciones simbólicas de los actores. En sus aspectos fundamentales, la familia tradicional campesina está experimentando transformaciones significativas: disminuye el tamaño de la familia y la fecundidad, aumentan la jefatura femenina y los hogares unipersonales, aumentan las separaciones, las convivencias y disminuye el matrimonio como base de constitución de la familia, entre otras características asociadas generalmente a la familia urbana. Por otra parte, la mujer rural también se incorpora al mercado laboral o al microemprendimiento, y se transforman las representaciones sociales y las construcciones culturales de los habitantes rurales. (Gubbins, 2004; Fawaz y Soto, 2007) 3.2 Dimensión productiva Históricamente, en Ránquil lo rural se ha asociado estrechamente a lo agrícola puesto que la mayor parte de su población estaba directa o indirectamente ligada a la actividad agropecuaria, reduciéndose el resto de las actividades a servicios ligados principalmente a pequeños comercios, educación, salud y administración municipal. El sistema productivo campesino, predominante en esta comuna, se caracterizaba por disponer de una porción reducida de tierra de baja calidad, destinada a una producción diversificada, que incluía cultivos de autoconsumo, principalmente trigo con muy bajos rendimientos y, en menor medida, rubros comercializables, que en el caso del secano interior se reducían a viña de cepas tradicionales, cultivada y elaborada con tecnologías también tradicionales. La fuerza de trabajo utilizada incorporaba en proporción mayoritaria mano de obra familiar y formas de cooperación dentro de la comunidad, con vuelta de mano o devolución del trabajo a los vecinos en sus propios trabajos prediales; sólo eventualmente se contrataba trabajo asalariado, de manera que lo que definía la producción era la intensidad del trabajo campesino y las necesidades de consumo familiar. El pequeño productor generalmente realizaba trabajo extrapredial, principalmente en labores temporales del arroz y remolacha, en sectores de riego aledaños. La inserción de estas economías en los mercados era limitada y básicamente de carácter local, dado que los productos mayoritariamente eran comercializados en el predio mismo. 9

10 Ranquil. Estructura productiva % 0% 37% 2% 11% 2% 9% Cultivos Anuales (ha) Hortalizas (ha) Viñas (ha) Plantaciones Frutales (ha) Plantaciones Forestales (ha) Praderas Naturales (ha) Praderas Mejoradas (ha) Praderas Sembradas (ha) Barbechos (ha) Tabla No. 5 En el caso de Ránquil, las transformaciones productivas de las dos últimas décadas se asumen más lentamente, pero de igual manera la actividad transita hacia rubros más intensivos y rentables y a la incorporación de innovaciones, tanto en la producción como en la comercialización como requisito de sostenibilidad. Se observa así la disminución de la superficie destinada a cultivos anuales y a viñas, por sostenidas bajas de precio del vino corriente que inducen al arranque de viñas tradicionales, especialmente variedad país, predominantes entre los pequeños productores, al mismo tiempo que se incorporan viñas de cepas finas con riego tecnificado por parte de productores medianos y pequeños innovadores. Paralelamente, aumenta la superficie de frutales, con introducción de nuevas especies y variedades, y de olivos, que tienen un fuerte impacto en Ránquil y en el secano interior, tanto en pequeños como en grandes productores, respondiendo a las favorables condiciones agroecológicas, las buenas perspectivas de mercado y el incentivo de los programas de fomento del Estado y de los municipios. Han aumentado también significativamente las plantaciones forestales, incluso entre los pequeños productores. Sin embargo, no todos los productores son capaces de integrarse a esta dinámica de modernización agrícola y muchos desarrollan estrategias distintas o deben buscar otras alternativas productivas o laborales, ya sea actividades rurales no agrícolas, asalarización, incorporando también a la familia en el mercado laboral, o migración. Se profundiza así la emergencia de otras actividades productivas como relevantes para la configuración del espacio rural, se incorpora crecientemente la mujer al mercado laboral y persiste la pérdida de población, no sólo rural sino también comunal. Tabla No. 6 10

11 En el secano costero la fuerza de trabajo ocupada disminuye en un 11%, siendo la rama agricultura, silvicultura y caza la que más puestos de trabajo ha perdido en relación a una década atrás. Sin embargo, en Ránquil se mantiene como el sector que más contribuye a la generación de empleos, aunque crece la población ocupada en construcción, comercio y servicios. Año 2002 Pobl. 15 años y más Pobl. Ocupada en Agric., silv. y caza Ranquil ,7% Prov. Ñuble ,5% Tabla 7. Población ocupada en la rama Agricultura, silvicultura y caza. En síntesis, el uso del suelo, que refleja transformaciones en las estrategias productivas de los pequeños productores, la incorporación de innovaciones, el cambio en el perfil ocupacional de la comuna y la incorporación de la mujer al mercado laboral aparecen como elementos importantes a tomar en cuenta como indicadores de sostenibilidad dentro de la dimensión productiva. IV Consideraciones finales. Del análisis precedente se desprende que la comuna de Ránquil, siguiendo las tendencias del país en su conjunto, ha experimentado transformaciones significativas y se prevé que ello seguirá profundizándose. No sólo cambia el uso del suelo y la estructura productiva del sector agropecuario, sino que el perfil productivo de la comuna se transforma: la industria de transformación del bosque, pasa a ser la actividad económica más importante, pero la mayor parte de la población todavía está ligada a la actividad agropecuaria; también su identidad. Se fortalece también el empleo rural no agrícola, aumentando el sector servicios y la construcción. Las pequeñas explotaciones agropecuarias de la comuna, apoyadas por programas y políticas del estado y del municipio, expresadas en una diversidad de instrumentos orientados a internacionalizar el sector, mejorar su competitividad y erradicar la pobreza, están experimentando reestructuraciones significativas, transitando desde una agricultura más tradicional a una agricultura más intensiva y dinámica. En este mismo sentido han ido los programas de compensación negociados con la gran empresa forestal instalada en la comuna, luego de un fuerte debate regional y nacional respecto al efecto que podría tener en los principales productos agrícolas del área: viñas y frutales, lo que precisamente podría poner en riesgo la sostenibilidad de las pequeñas explotaciones agropecuarias. En este escenario, aparece como más que necesario la definición, seguimiento y evaluación de indicadores de sostenibilidad en sus diversas dimensiones: ambiental, social y económica y la incorporación de todos los actores locales en dicho proceso. Hoy ya no es posible un desarrollo tipo enclave y aunque los intereses sean divergentes, por temas como la responsabilidad social de la empresa o la normativa medioambiental, nacida con una orientación participativa en el país, o por los propios procesos descentralizadores, los actores locales, incluida la gran 11

12 empresa, antes ausentes en las definiciones del desarrollo local, hoy deben involucrarse y negociar con los actores locales, debiendo responder también a las imágenes sociales que se van generando. Esto plantea un nuevo escenario en la construcción social del territorio y los indicadores deben reflejarlo. El territorio, en su dimensión geográfica, social y simbólica, se constituye así en un espacio multidimensional, polifuncional, en el que confluyen distintos sectores sociales y económicos, generalmente en posiciones desiguales de poder. Por lo tanto, en el trabajo futuro que queda por realizar, la participación de los actores locales es crucial para la definición de los indicadores que serán asumidos en la comuna, como también para realizar su seguimiento y evaluación. En el análisis realizado se observó que la gran disponibilidad de datos de nivel censal y estadísticas periódicas, la calidad y la homogeneidad de ellos indica que el nivel comunal es el más adecuado para establecer un sistema de indicadores a nivel local. Un nivel menor de desagregación limitaría la disponibilidad de información y dificultaría la generación de información cualitativa; un nivel mayor no lograría dar cuenta de las especificidades locales. Referencias bibliográficas - Bendini, M.; Roca, S. y Alvaro B. Ruralidad y sostenibilidad en áeas de montaña, en Sáez O., E. Desarrollo Sostenible y Turismo Rural, pp. 9-22, Diputación Prov. De Huesca, Zaragoza, (España) - Blanco, H. Wautiez, F., Llavero, A. y Riveros, C. (2001) Indicadores regionales de desarrollo sustentable en Chile: Hasta qué punto son útiles y necesarios?. EURE, Santiago. - Fawaz M.J. y Soto P. (2007) "Familia rural en la Región del Bío-Bío, Chile. Entre la continuidad y el cambio, en La familia en el siglo XXI, pp , Ed, Univ. Del Bío-Bío, Concepción, (Chile) - Fawaz, M.J. (2005) Características de la nueva ruralidad en Chile. Reflexiones a partir de la provincia de Ñuble, Región del Bío-Bío, Chile, en en Sáez O., E. Desarrollo Sostenible y Turismo Rural, pp , Diputación Prov. De Huesca, Zaragoza, (España) - Fawaz M.J. y Silva A.M. (2005), "La inserción de las economías rurales en el proceso de globalización. El caso de la provincia de Ñuble, Chile", en Acerca de la globalización en la agricultura. Territorios, empresas y desarrollo local en América Latina, Ed. CICCUS, 288 pp., Buenos Aires, (Argentina) - Gallopin, G. (2006) Los indicadores de desarrollo sostenible: aspectos conceptuales y metodológicos, Ponencia al Seminario de Expertos sobre Indicadores de Sostenibilidad en la Formulación y Seguimiento de Políticas, FAO-FODEPAL, Santiago, (Chile) - Giddens, A. (1998), Modernidad e identidad del Yo., Peninsula, Barcelona (España) - Gómez, S. (2002) La "nueva ruralidad": Qué tan nueva?, Univ. Austral de Chile, LOM Ed., Santiago - Gubbins, V. y otros, (2004) Las tendencias de cambio en las familias con menor bienestar socioeconómico, en Ramos, J. y otros, Cómo ha cambiado la vida de los chilenos, INE, Santiago, (Chile) - Instituto Nacional de Estadísticas, INE, (1992, 2002), Censos de Población y Vivienda, Santiago, (Chile) - Instituto Nacional de Estadísticas, INE, (1997) Censo Agropecuario, Santiago (Chile) - Ministerio de Planificación, 2003 Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) Santiago, (Chile) - ODEPA, Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (2005) Agricultura Chilena. Características sociales de los productores según tipología, sexo y localización geográfica, Ministerio de Agricultura, 2005, pp Pérez, E. 2001, Hacia una nueva visión de lo rural, en Una nueva ruralidad en América Latina?, CLACSO, Bs. As. (Argentina) - Quiroga, R. (2001) Indicadores de sostenibilidad ambiental y de desarrollo sostenible: estado del arte y perspectivas, CEPAL, ONU, Serie Manuales, Santiago, (Chile) 12

13 - Secretaría Regional Ministerial de Agricultura, 2006 y 2007 Informes de Coyuntura, Concepción (Chile) - Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) 2002, Catastro de Vides, Santiago (Chile) - Teubal, M. (2001), Globalización y nueva ruralidad en América Latina en Una nueva ruralidad en América Latina?, CLACSO, Bs. As. (Argentina) - Tolón B., A. (2006) Metamodelo para la construcción de un sistema de indicadores de sostenibilidad en áreas de desarrollo, Documentos de Trabajo, pp. 1-20, Almería, (España) Correspondencia (Para más información contacte con): M. Julia Fawaz Yissi, Dpto. de Ciencias Sociales, Facultad de Educación y Humanidades, Universidad del Bío-Bío, Avda. La Castilla s/n, Casilla 447, Chillán, Chile. Agradecimientos Este trabajo es producto del Proyecto Fondecyt /05. Agradezco además al Dr. Alfredo Tolón B. y a la Universidad de Almería, España, su invitación a participar en la I Seminario Internacional en el I Seminario Internacional de Cooperación y Desarrollo en Espacios Rurales Iberoamericanos. Sostenibilidad e Indicadores, realizado en Almería, España, en octubre de 2007, donde se expuso este trabajo. Asimismo, a la Vicerrectoría Académica y al Dpto. de Ciencias Sociales de la Universidad del Bío-Bío, Chile, por el apoyo otorgado para asistir a este evento. 13